lunes, 9 de marzo de 2009

Reflexiones sobre ti

Daniel

Te escribo estas palabras en el momento en que seguramente son pocas las horas que restan para tu llegada. En los últimos días he sentido más que nunca el peso del momento que esta por ocurrir en mi vida. Pensar que ya nunca más seremos dos, sino tres (incluyendo a tu madre), me llena de una mezcla de orgullo, felicidad y miedos.

Ya son varias noches soñando de una u otra forma con ese momento e instante que espero nunca se borre de mi mente: el momento en que te vea y te entreguen por primera vez a mi, me llena de un regocijo tan grande que no puedo ni articular la manera en la que actuaré. Se me llenan los ojos de lágrimas. Si es que no puedo decirlo en ese momento, te lo digo desde ya: Hola Daniel, Bienvenido.

El mundo al que vienes esta lleno de colores, sabores y olores hermosos. Dios ha preparado para ti un mundo lleno de sabores dulces, amargos y acidos, de los más variados colores verdes, azules y amarillos y ha puesto seguramente en tu camino todas las personas que te llevaran a vivir una vida plena y llena de felicidad (ahora nos toca a Diana y a mi el primer turno solamente). También nos regaló un inmenso y profundo negro en el universo que siempre nos ve girar y girar y nos recuerda lo pequeñitos que somos (sí, igual que tu).

Te puedo prometer desde ya que pondré todo mi empeño en ser un buen padre para ti (por lo menos trataré de igualar lo que aprendí de los mios, tus abuelos); que estaré a tu lado en los momentos en que me necesites (sin ser asfixiante) y en alejarme cuando quieras estar solo (sin que me pierdas de vista); en enseñarte lo bueno y lo malo de esta vida (y lo volatil que puede llegar a ser); en fundarte los valores que te permitirán tomar decisiones por si solo en el momento en que la vida te lo requiera (no te puedo enseñar todo, pero si intentaré darte la clave para que lo descubras tu mismo); en que hasta que Dios y tu así lo quieras, brindarte la estabilidad económica y emocional que necesitas para crecer y en fundarte en el conocimiento de Dios (tu más grande padre).

Se me viene a la mente una pequeñita canción que quiero dedicarte en estas últimas horas antes de tu llegada,

"Duermase mi niño,
Duermase que es tarde,
En un dulce sueño va a volar,
Hasta las estrellas..."

"Duermase mi niño,
Duermase que es tarde,
Ya mañana volverá a jugar,
Duermase mi niño ..."

La próxima vez que las escuches, seguramente estarás en mis brazos. También la puedes escuchar aqui.

Tu padre,

2 comentarios:

Leidy Johana Pacheco Jaimes dijo...

Qué bonitas palabras =D... debes estar muy feliz Danielito, porque tus papitos te quieren mucho y están muy emocionados con tu llegada...

Todos estamos esperando ansiosos el momento que será más pronto de lo que imaginamos...

Ya pronto estarás con nosotros!!

TQM

Anónimo dijo...

Danielito, tienes mucha suerte de contar con una padres maravillosos que siempre han estado pendientes de ti y de ofrecerle lo mejor, pero no solamente ellos, también nosotros sus abuelitos que nos parece estarlo viendo cuando leíamos todo lo bello de la boca de tu grandioso padre y desde luego de su madrecita que en sus entrañas no quisiera separarse, por eso las madres no quieren separarse de sus hijitos, pero como dice su padre porque él pasado por ahí que hay que darles la oportunidad para que se desarrollen fisica, espiritual, moral e intelectualmente. Con Muchíiiiiiiiiiiiiiiisiiiiiiiimo cariño!